Sin importar el tipo de enfermedad infecciosa, existen varias vías de contagio o transmisión, pero la más común es la transmisión oral. Esta viene a ser la propagación de microbios a través de alimentos bebidas compartidas o la saliva; es en esta última donde se alojan los microbios infecciosos que se posarán en la superficie interna de tus mejillas, dientes y lengua, produciendo una de las enfermedades contagiosas que hoy analizamos en este post.
Las tres enfermedades más comunes de la zona bucodental
La bacteria del estreptococo es una de las más comunes que encontramos en nuestro organismo. Cuando se trata de la salud bucal, este microbio causa infecciones bucales de seria consideración. Es tan fuerte esta bacteria que puede penetrar en tus encías y destruirlas por completo. De allí la importancia de conocer a que riesgo nos enfrentamos y cómo podemos evitar tener enfermedades dentales.
Enfermedad periodontal
La enfermedad periodontal comienza por una reacción inflamatoria a bacterias que se encuentran debajo de las encías. Técnicamente esta enfermedad no es contagiosa. Sin embargo, las bacterias que causan tal patología si pueden propagarse por la saliva. De allí que no sea conveniente compartir bebidas o alimentos con una persona que tenga una enfermedad periodontal.
Cuando se transmiten las baterías que causan las enfermedades periodontales, los síntomas no aparecen de forma inmediata. De hecho, no son tan notables pues nuestro sistema inmunológico puede eliminar tales bacterias.
Entonces, cuando aparece la periodontitis o la gingivitis pudo haber pasado mucho tiempo del contacto con quien tenía la bacteria, y en algunos casos no presentarse si tenemos buenos mecanismos de defensa en nuestro organismo.
Ahora bien, esto no significa que no debemos prestar atención al contagio. Si un miembro de tu familia o tu pareja tiene una enfermedad periodontal, lo mejor es evitar cualquier contacto de saliva con la persona. Esto supone no compartir siquiera utensilios de comida o peor aún, los instrumentos de higiene bucodental.
Candidiasis oral
Esta es una de las infecciones más contagiosas que existen. La enfermedad nace por la presencia de hongos y se transmite de persona a persona. Vale mencionar que esta enfermedad no se desarrolla de forma automática, es decir, no se ve una infección oral.
Claro está, hay que aclarar que no se contagia la enfermedad como tal sino el hongo que la produce (candida albicans). Aunque es una habitante de nuestra boca y garganta, cuando se produce un cambio en el ambiente oral o el sistema inmune se descompensa, el hongo se multiplica y comienzan a aparecer los síntomas.
Pacientes que están bajo tratamiento de antibióticos desarrollan lesiones típicas de esta infección, y es allí cuando se hace más evidente. Aun así, nunca se aconseja compartir elementos de higiene bucal, alimentos o utensilios de comer, no importa si es un amigo o un familiar.
Caries dentales
Sin duda, una de las enfermedades más comunes de los dientes. Desde niños, nuestros padres nos cuidan de padecer esta enfermedad que destruye e incluso hacer perder piezas dentales. Además de considerarse una enfermedad crónica infantil, también se le atribuye el término de infecciosa.
Pero debes saber que las caries se producen por un habitante natural de nuestra boca. Cuando esta batería se activa, puede ocasionar enfermedades como la bacteriemia y la endocarditis. Lo cierto es que el diagnostico de tales enfermedades es un verdadero desafío. Por eso, es importante tener a un especialista que lo haga de forma oportuna y nos dé el tratamiento correcto para curarnos rápido y seguro.
Una acción bastante común pero perjudicial es limpiar el chupete de tu hijo con tu boca o bien compartir utensilios de comida. Con estas acciones puedes transmitir tus caries a tu bebé, sin darte cuenta, y luego atribuirás la enfermedad a alimentos, cuando no es así.
Hay padres que no prestan suficiente atención a su salud bucal, y esto repercute en os hábitos que tenga el niño. Si quieres que tu hijo mantenga sus dientes saludables, debes comenzar a darle un buen ejemplo.
Diagnóstico de una enfermedad dental contagiosa
Lo más importante ante la presencia de una enfermedad dental contagiosa es evitar el contacto de saliva con otros. Esto incluye no compartir comida, bebidas, utensilios de comer o de higiene bucal. Claro está, si no hacemos un diagnóstico es probable que el paciente no tenga en cuenta tales recomendaciones. Por eso, se debe acudir al dentista por lo menos dos veces al año.
Debe ser un especialista el que diagnostique en ti una enfermedad dental contagiosa. Además de indicarte el tratamiento correcto para tus dientes, te ofrecerá soluciones eficaces para no transmitir o contagiar la enfermedad otros, sobre todo a los pequeños de la casa.
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